Es el momento
- Oscar Rivas

- 6 sept 2022
- 3 Min. de lectura
Es el momento
Economistas y no economistas tratan de dar respuesta o al menos, buscar explicaciones, a la crisis global y muchas de las salidas propuestas recaen la responsabilidad en el sector trabajador, la verborrea (porque no es otra cosa) de “incentivar el ahorro”, “no pedir más crédito” y cuanta más palabrería solo representa a la clase que realmente ha llevado el mundo entero a la crisis: la gran burguesía.
Nadie se atreve a “poner el dedo en la llaga” y es que no hay salida a esta crisis dentro del sistema capitalista, este muestra una decadencia creciente y la tendencia a la sobreacumulación de capital, por lo tanto, a la poca capacidad de consumo y la pauperización de la vida. No es que se quiera o no la sobreacumulación de capital, es la propia dinámica sistémica la que nos lleva a esto, es el sistema capitalista y su encarnación en la burguesía.
Lo que ha hecho la burguesía mundial es “patear la bola hacia adelante” y basta con solo dar una mirada como se expresa esta en el rompimiento de partidos burgueses históricos, surgen figuras como Bolsonaro o Bukele y hay posibilidades bastantes amplias de una tercera guerra mundial.
En este marco general se encuentra Costa Rica. La burguesía nacional (fiel reflejo de su clase) ha tratado de ubicar al país como una maquila para la inversión extranjera directa y ha volcado todo el sistema productivo hacia esto, incluyendo la formación de profesionales. Esto lejos de paliar la crisis hunde al país en esta, debido a que responde al interés del gran capital transnacional por seguir con la lógica de sobreacumulación y no genera la mínima independencia de la dinámica mundial. De esto no escapa la propia educación superior.
La lucha por el presupuesto universitario no puede ser vista aislada de toda la coyuntura, las universidades vienen sufriendo cambios fuertes en los programas de estudio, un aumento sistemático de la capa burocrática (proporción de cinco administrativos por académico), la reducción de plazas, cupos y horarios, menos extensión y más investigación (a favor del capital), menos ciencia y más ingeniería, menos desarrollo del pensamiento crítico-científico y más desarrollo de técnicas productivistas (a favor del mercado). Por lo que es el momento de convertir la lucha por el presupuesto universitario, por la lucha por otro modelo universitario, el cual se traduce en la propuesta por otro modelo de país; es el momento de empezar la discusión de ¿Para qué? y ¿Para quién tiene que ser el presupuesto? Esto hablaría hasta de lo insuficiente que es el actual porque se traduciría en asegurar el trabajo de los interinos para que haya más extensión con las comunidades, en que las sedes puedan ofrecer todas las carreras, en una mayor inversión en procesos científicos-investigativos a favor de la clase trabajadora y la sociedad en general, en una educación superior realmente gratuita, en una universidad popular y no un centro de mano obra calificada para el gran capital.
De lo contrario, el rumbo de la educación superior solo era uno solo: irse con la rueda de la crisis mundial y en el mejor de los casos, ser una simple herramienta para paliar la crisis con asistencialismo y una careta científica que de ciencia tiene poco y se coloca del lado de hacerle el trabajo al gran capital transnacional. En el peor de los casos ¿Puede haber peor?
Óscar
NSR-CR






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