Cuba: la unidad de acción contra el imperialismo.
- Oscar Rivas

- 26 jul 2021
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Cuba: la unidad de acción contra el imperialismo.
Hablar de Cuba es de una complejidad inmensa, más allá de las diferencias que se tengan con su dirección y políticas que se han impulsado, es imposible negar que la isla es un pilar de resistencia para toda América. Muchas veces lo es más de manera simbólica que práctica, pero esto de lo que habla es de lo profunda que fue su revolución (probablemente la más cercana al socialismo después de la Revolución Rusa de 1917) y por lo tanto, también del tamaño de sus detractores, el principal: el imperialismo yanqui.
Con la llegada de Biden al poder se reanudó la política en contra del llamado “triángulo del mal”: Nicaragua, Venezuela y Cuba, y en general, la recuperación del “patio trasero”. Y es que la burguesía yanqui sabe que de no imponerse en su patio es imposible ganar una guerra contra el bloque Chino-Ruso o al menos, la posibilidad de hacerle frente. Sin embargo, en su debilidad creciente parece ser una maniobra más que planeada, desesperada y así lo demuestran las mismas protestas dentro de Cuba, las cuales fueron bastante débiles, apoyadas por figuras anticastristas desgastadas y sustentadas por una Habana que por cierta apertura y economía mixta tiene algo de “miamización”, aunque muy incipiente.
La política imperialista demuestra una creciente incapacidad de la burguesía yanqui y es que sigue sin encontrar salida a la crisis económica del 2008 y al crecimiento de China tanto en lo comercial como en lo militar. La apuesta de Trump no funcionó porque ni siquiera pudo unir el país bajo un objetivo común y prepararlo para la guerra, ahora con Biden, el camino no parece ser distinto aunque su política parece centrarse en reanudar la política del Plan Cóndor, solo que ahora con una debilidad inmensa.
Ahora bien, la debilidad del imperialismo no puede llevarnos a confundir la crítica a la dirección cubana antes que la defensa de sus conquistas y la unidad contra cualquier injerencia imperialista. La mano yanqui en la Habana no va parar aunque las protestas no surjan efecto actualmente, esto fue solo un tanteo y probablemente vendrán más, porque la política internacional de Biden es agresiva ante el terreno que pierde día con día la burguesía yanqui. Volvemos a hacer nuestra la postura de Trotsky ante el avance del imperialismo por cualquiera de sus formas: “golpear juntos, marchar separados”; tenemos que hacer un ejercicio pedagógico, y una cosa es ser crítico del rumbo que está tomando Cuba y otra, colocarse como quinta columna del imperialismo.
De triunfar de alguna manera el imperialismo en Cuba, los socialistas tendremos menos espacio para organizarnos, la clase trabajadora del continente entero se verá golpeada con más políticas antiobreras y antipopulares y la moral de la resistencia tendrá una fuerte caída. Hay que entender que así como la economía es mundial, así también lo son los movimientos sociales y esto mismo también ha mantenido a Cuba, la defensa internacional de su autodeterminación ha sido esencial.
Trostky, antes de que el nazismo llegara al poder, llamó a los comunistas y a los socialdemócratas a hacer unidad de acción contra Hitler, no fue así porque los comunistas tenían de dirección a Stalin que tachaba a la socialdemocracia de “socialfascistas”, esto le abrió el campo al nazismo y a tiempos donde la derrota obrera fue tal, que aún hoy, no se recupera ni la memoria histórica ni los métodos de lucha y es que la unidad de acción, no tiene porqué comprometer el programa revolucionario; es algo coyuntural y sigue siempre la postura de defenderlo. La defensa, en la política de la unidad de acción, no es la defensa de la dirección de un proceso es defender a la clase trabajadora.
Es por esto que nuestra posición respecto a Nicaragua, Venezuela y Cuba es de unidad de acción, y en el caso cubano hacer el llamado a que se dejen las posturas de la economía mixta, se apueste por una Federación de Repúblicas AntiImperialistas en primera instancia y se multipliquen, de una vez por todas, “Cubas del 59” por toda la región, empezando por Cuba misma. Le mejor forma de defender las conquistas de la revolución es profundizando las mismas y llevando a la praxis la revolución permanente e internacional.
La política de Biden es el fiel reflejo de la decadencia del capitalismo tanto en lo subjetivo como objetivamente, pero esa decadencia reflejada en la desesperación puede precipitar una tercera guerra mundial que sería una derrota contundente para la clase trabajadora. Volvemos a hacer énfasis en que si el imperialismo entra en Cuba no solo será una derrota del llamado “castrismo” es una derrota de toda la clase trabajadora, su posibilidad de organización y el avance de la barbarie en el continente.
Nos alejamos de las políticas que ponen el acento en la crítica a la dirección cubana y peor aún, en aquellos como la LIT-CI que hablan de dictadura y de régimen. Sin embargo, tampoco somos de hacer un “canto a la bandera” y guardarnos las críticas a las políticas de apertura que lejos de ayudar a mantener las conquistas, abren más el espacio al imperialismo y dejan, cada día más lejano, el socialismo. He aquí el resumen de nuestra política y la necesidad de profundizar la revolución para enfrentar al imperialismo.
¡Unidad de acción contra el imperialismo!
¡Fuera yanquis de Cuba!






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